ESPIRITUALIDAD Y CIENCIAS





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10.7.16

Meditación. Parte IV. Prácticas Básicas de Meditación


1) Siguiendo la respiración

Sigue tu respiración. Lo más básico y universal de todas las técnicas de meditación es la respiración.

La meditación con respiración es un gran punto para empezar tu práctica. Elige un punto sobre tu ombligo y enfócate en ese punto con la mente. Siente cómo crece y se encoge tu abdomen al inhalar y exhalar. No hagas un esfuerzo consciente para cambiar tu patrón de respiración, solo respira normalmente.

Intenta enfocarte únicamente en tu respiración. No pienses en tu respiración ni la evalúes de alguna manera (por ejemplo, pensar que una respiración fue más corta que la anterior). Simplemente intenta conocerla y estar consciente de ella.

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25.6.16

Meditación. Parte III. Sensaciones Corporales


El siguiente paso, después de haberte establecido en la postura y de trabajar con la respiración, consiste en abrir tu campo de conciencia o tu atención plena hasta que llegue a incluir todas las energías y sensaciones procedentes de tu cuerpo. Durante la meditación puedes experimentar, en momentos diferentes, una amplia diversidad de sensaciones, como la quietud, la tensión, el bienestar, el picor y, en ocasiones, el dolor. Todas estas sensaciones pueden formar parte de tu meditación, aplicándoles el mismo tipo de atención y respeto que has empezado a desarrollar con la respiración.

Cuando te sientas, tu cuerpo se abre de manera natural. Y a menudo, en esta apertura, adviertes cosas que el ajetreo de la vida te impide ver. No es de extrañar, pues, que al comienzo experimentes sensaciones desconocidas debido al simple hecho de que no estás acostumbrado a sentarte en silencio.

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22.6.16

Meditación. Parte II. Concentrarse en la Respiración.


Primera meditación: Conectar con la respiración. Método de la respiración: Sigue tu respiración.

Date cuenta del momento presente. Cobra conciencia del entorno y de los sonidos que te rodean.

Date también cuenta del modo en que sientes tu cuerpo, de tus sensaciones físicas y quizás de las
tensiones que haya en el interior de tu cuerpo. Dedica unos cuantos minutos a hacer varias respiraciones profundas y relájate. Advierte luego los movimientos de tu mente y de tus sensaciones,
es decir, tus pensamientos, tus emociones, tus expectativas y tus recuerdos. Ahora ha llegado ya el
momento de aprender a concentrarte.

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